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Cómo elegir psicólogo o terapeuta de pareja

Contenido

Antes de la primera sesión

Comprueba la formación. Pregunta qué titulación tiene la persona y en qué se especializó. No es lo mismo un psicólogo general sanitario que un psicólogo clínico, ni que un terapeuta de pareja o un sexólogo (ver esta guía sobre las diferencias).

Comprueba la colegiación, cuando corresponda. Los psicólogos que ejercen en el ámbito sanitario deben estar colegiados. La mayoría de los colegios oficiales de psicología permiten verificar la colegiación de un profesional desde su propia web.

Pregunta por su experiencia con infidelidad o crisis de pareja concretamente. No todos los profesionales de pareja trabajan igual este tema; es razonable preguntar directamente si tienen experiencia con ello.

Sobre la metodología

Pregunta qué enfoque terapéutico usa (cognitivo-conductual, sistémico, integrador...) y qué esperar de las primeras sesiones. Un profesional serio explica su forma de trabajar sin prometer resultados garantizados: ninguna terapia puede garantizar que una pareja se reconcilie o que un problema se resuelva en un número fijo de sesiones.

Modalidad y precio

Pregunta si ofrece sesiones presenciales, online o ambas, y cuál es el precio por sesión antes de empezar. Un precio que no se puede confirmar de antemano es una señal de alarma.

Confidencialidad

La confidencialidad de lo que se habla en terapia está protegida por la normativa de protección de datos y por los códigos deontológicos de cada colegio profesional. Puedes preguntar directamente cómo se gestionan tus datos antes de empezar.

Expectativas realistas

La terapia de pareja no es una garantía de que la relación continúe: en algunos casos ayuda a reconstruir, y en otros ayuda a separarse de la forma menos dañina posible. Ambos resultados pueden considerarse un proceso exitoso.

Señales para descartar una mala opción

Conviene desconfiar si alguien promete arreglar la relación en pocas sesiones, evita hablar de formación o no explica cómo protege la confidencialidad. También es razonable salir corriendo si te empujan a tomar decisiones rápidas sin escuchar bien el contexto.

Si la terapia es online, pregunta desde el principio cómo se organiza la sesión, qué ocurre si hay problemas de conexión y si la plataforma respeta la privacidad. Son detalles pequeños, pero dicen bastante sobre el cuidado profesional.

Antes de decidir

Una primera toma de contacto suele bastar para notar si hay claridad, escucha y límites profesionales. Si no te sientes cómodo o notas explicaciones confusas, buscar otra persona no es un fracaso: forma parte de elegir bien.

Entradilla
Elegir a quién pedir ayuda es, en sí mismo, un paso difícil. Estas son las preguntas que merece la pena hacerse antes de la primera sesión.
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